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Iglesia de Cristo
Por Medio de Introducción |
Esta es la página web de la iglesia de Cristo en Allen,
TX para los que hablan español. Nos alegra mucho tu
visita y tu interés en nosotros.
Querido y estimado amigo, al nosotros identificarnos espiritualmente para
usted, “usamos de mucha franqueza”, como dice el apóstol
Pablo (2 Corintios 3:12), para que no nos confunda con
otros grupos que hablan de Dios y de Cristo- a la vez
oramos fervientemente que nuestra franqueza no sea causa
de tropiezo sino evidencia de verticalidad espiritual.
Al explicarle quienes somos, también le diremos quienes
no somos para que nuestra identidad sobresalte y formule
usted en su mente una imagen correcta.
(1) Somos “cristianos” solamente (Hechos 11:26).
Dios ha dado a su pueblo el nombre “cristiano” (1 Pedro
4:16, Efesios 3:14-16). ¿Con qué justificación
tomaríamos otro nombre? Le animamos a que tome usted
también sólo el nombre “cristiano,” tal cual los
primeros discípulos del Señor. No somos cristianos
“Católicos”, “Protestantes”, Evangélicos”, “Pentecostales”,“Testigos
de Jehová” o “Mormones” que son nombres de invención
humana que dividen. Nos llamamos solamente "cristianos",
el nombre divino establecido en la Biblia y que
glorifica a Cristo.
(2) Somos simplemente la iglesia de Cristo
(Romanos 16:16), la continuación legítima de la iglesia
establecida en el día de Pentecostés (Hechos 2). Hemos
nacido de la misma doctrina o “simiente...
incorruptible” (1 Pedro 1:23) que resultó en la
formación de aquella iglesia. Seguimos la misma
“doctrina de los apóstoles” que fue predicada en el
primer siglo.
(3) Por eso, somos la iglesia sometida a Cristo.
Cristo es nuestro único Fundador, Cabeza, Salvador
y Rey, ya que estableció su iglesia sobre la roca de su
propia divinidad (Mateo 16:18; Efesios 5:23; Hebreos
1:8-9). Somos su iglesia ya que somos “edificados sobre
el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la
principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios
2:19-22). No somos una iglesia fundada por teólogos,
sacerdotes, pastores, ministros o evangelistas que ponen
“otro fundamento” doctrinal (1 Corintios 3:10-11). No
somos una “secta cristiana” nacida de la “simiente
corruptible” (Pedro 1:23) o sea doctrinas humanas, que
produjeron la gran “apostasía” (2 Tesalonicenses
2:1-12).
De esta manera, somos la iglesia cuya doctrina es la
original del Nuevo Testamento. Ya que la doctrina que
predicamos es la original del Nuevo Testamento, y
nuestra práctica (culto, organización, obra espiritual)
es acorde con la doctrina, podemos afirmar con confianza
que somos la continuación legítima de la iglesia
original. ¡Somos parte de la iglesia más antigua del
mundo! Esto decimos sin sombra de jactancia. Cualquier
grupo de creyentes en Cristo, en cualquier lugar del
mundo, se hace parte de la iglesia original de Cristo al
predicar y practicar toda la “sana doctrina”.
(1) No somos la Iglesia Católica Romana. Ya que su dogma y
liturgia no se encuentran en el Nuevo Testamento, ella
no puede ser la iglesia original que Cristo estableció.
Históricamente, sus raíces datan sólo desde el tercer
siglo de la Era Cristiana. La iglesia Romana se
glorifica y se apoya en sus tradiciones religiosas, que
no son tradiciones divinas, sino “tradiciones de los
hombres” (Colosenses 2:8). Cristo censuró tales
tradiciones religiosas establecidas a traves de los años
porque invalidan “el mandamiento de Dios” (Mateo
15:6-8).
(2) No somos una iglesia protestante, evangélica o
pentecostal. Ya que muchas de sus doctrinas básicas
contradicen la “sana doctrina” (Tito 2:1) de la Biblia,
estas iglesias no pueden ser la iglesia original que
estableció Cristo. Por ejemplo, enseñan doctrinas
contrarias a la Biblia como: “salvo por fe sola”,
“seguir el Antiguo Testamento”, “perseverancia de los
santos", "aprobación y fomentación del sectarismo
cristiano”, etcétera. Además, descubrimos que fueron
fundadas por líderes religiosos sin inspiración divina
(Lutero, Calvino, Smythe, Wesley, José Smith, Rutherford,
Elena White, etcétera) y no por Jesucristo. En realidad,
son “hijas” de la gran “apostasía”, ya que arrastran
cada una algunas de las doctrinas de la apostasía
profetizada por el Espíritu de Dios (2 Tesalonicenses
2:1-12; 1 Timoteo 4:1-5; 1 Pedro 2:1-3).
(1) Nuestro único credo es el Nuevo Testamento.
No tenemos sede terrenal, ni credo compuesto por un
concilio ecuménico, ni catecismos, ni manuales de
disciplina de fe y orden, porque sabernos que son
creaciones de hombres falibles. La Biblia es
suficiente (2 Timoteo 3:16,17; 2 Pedro 1:3).
(2) Predicamos el bautismo por inmersión como
condición indispensable para recibir el perdón de
los pecados (Hechos 2:38; 22:16; 8:26-40; 1
Pedro 3:21; Romanos 6:3-6). Al buscar estos textos
en su Biblia, se dará cuenta que Cristo y los
apóstoles enseñaron que ningún ser humano es
perdonado de sus pecados hasta que se zambulle en
las aguas bautismales para perdón de los pecados.
(3) Adoramos según el Nuevo Testamento.
Adoramos “en espíritu y en verdad” (Juan 4:24).
Nuestro culto es espiritual y ordenado. Cantamos en
nuestros corazones y con nuestras voces solamente
(Efesios 5:19; Colosenses 3:16) y usamos una sola
copa y un solo pan en la conmemoración de la muerte
de Cristo cada primer día de la semana (1 Corintios
11:23-26; Hechos 20:7). Todo lo hacemos
“decentemente y con orden” (1 Corintios 14:40), no
permitiendo las manifestaciones irracionales del
emocionalismo o el desorden de los cultos
alborotosos.
(4) Ofrendamos conforme al modelo bíblico.
Tal como la iglesia del primer siglo, la obra
evangelística y benévola es financiada mediante la
generosidad de sus miembros que apartan
voluntariamente una cantidad conforme a su ingreso
“cada primer día de la semana” (1 Corintios 16:1-2;
2 Corintios 8:1-12; 9:6-9). La iglesia no recoge
ofrendas otros días de la semana, ni pide dinero de
los visitantes. No hacemos mercadería del evangelio
mediante negocios realizados a nombre de la iglesia,
práctica duramente censurada por Dios (Juan 2:13-17;
2 Pedro 2:1-3).
(5) Predicamos la unidad: Un Dios, un Espíritu
Santo, un Señor, una esperanza, una fe, un bautismo
y un cuerpo (Efesios 4:1-6), enfatizando la
unidad de todos los cristianos verdaderos en un solo
cuerpo con una sola regla de fe, el Nuevo
Testamento. Repudiamos las divisiones religiosas
como pecaminosas (1 Corintios 1:10; 3:1-3).
Si usted, querido amigo, tiene una pregunta, o
quiere saber más acerca de la iglesia de Cristo que
afirma ser la iglesia original que estableció Cristo
después de su crucifixión, por favor, comuníquese
con nosotros y con mucho gusto, trataremos de
contestarle con una respuesta bíblica.
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